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Durante la última mitad del siglo XX, han surgido bastantes pensamientos entorno a la posmodernidad. Sin embargo, la introducción sobre una ética para hacer frente a los estragos que esta ha ocasionado, han sido escasos. Primeramente, para entender el concepto de posmodernidad, debemos remitirnos a lo que algunos teóricos nos han explicado sobre ella.
La posmodernidad, en un sentido estricto, es una época paradigmática que se nos marca desde la crisis de los ideales de la ilustración. En esta se ponía entredicho la fundamentalidad de la nobleza y la burguesía para reclamar valores y derechos naturales que el hombre tiene por antonomasia.
Sin embargo, durante el proceso de globalización del sistema capitalista, también conocido como liberalismo de la propiedad privada; como sociedad adquirimos libertades comerciales que nos han influido a la fecha para conformar nuevos sistemas que nos instruyen sobre un nuevo estilo de vida.
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En el proceso, esta nueva forma de hacer negocios, permitió la creación de nuevos aparatos industriales, entre ellos el mercado cultural y los medios de comunicación masiva. Gracias a la invención de la fotografía, el cinematógrafo, el teléfono y posteriormente la internet, hemos entrado en una etapa mediática que representa nuevos estilos de vida que conforman un status quo .
Sin embargo, a pesar de que estas invenciones han sido creadas con una intención noble de fomentar un paradigma sobre los procesos no solamente de producción, sino sobre la información que consumimos a través de los medios de comunicación, hemos encontrado algunos efectos irónicamente contrarios a los que la lucha de la ilustración marcaba.
Con esto, los sabios, filósofos y grandes pensadores, han comenzado a teorizar sobre las problemáticas que los cambios sociales y culturales han hecho estragos en la realidad de la vida cotidiana. Movimientos sociales y políticos han encontrado voz en los medios de comunicación masiva, sin embargo, estas narrativas no siempre han sido ni bien intencionadas, ni sumamente pensadas sobre los estragos que puede causar dentro de la sociedad.
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| El Pastiche como ejemplo de la degradación estética producto del posmodernismo. |
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| Estética Kitsch, como otro ejemplo de la degradación estética convirtiéndose en ruido. |
Para Humberto Eco, la creación de un nuevo pensamiento social sobre la percepción de la cultura, se dividía en dos facciones. Por un lado, encontrábamos a los Apocalípticos, que discursaban sobre la importancia de la preservación de los valores universales y culturales emitidos directamente por los medios de comunicación masiva, irían en detrimento de una sociedad cultural que banalizaría los discursos y la calidad del arte, lo cual era una visión fatalista sobre la llegada de estas nuevas inversiones.
Por otro lado, se tejía un pensamiento disruptivo sobre la recepción de estos nuevos medios de comunicación, los Integrados, los cuales celebraban la distribución de los productos culturales, aboliendo el paradigma elitista sobre la obtención de bienes culturales, — como el mercado del arte —, y que estos nuevos medios de comunicación masiva, al ser democráticos, beneficiarían el progreso humano.
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| El panóptico de Michel Foucault |
Para la escuela de Frankfurt, fue una organización que buscaba fomentar el pensamiento crítico a través de la conversión de diversas disciplinas. Gracias a estos estudios, se creó el concepto de Industrias culturales, la cual indicaba que estas nuevas formas de producción cultural, al ser industrializada fomentaba un pensamiento ideológico fomentado por los sistemas y las estructuras del poder, haciendo uso del paradigma capitalista.
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Mientras que, para Michel Foucault, los medios de comunicación masiva, entre ellas la televisión, fomentaba la institucionalización de un nuevo dispositivo de vigilancia parecido a el sistema carcelario del panóptico. Este esquema promueve la internalización del usuario frente a este aparato de control mediático, dentro del cual las esferas de poder ejercen su control a través de sus mensajes comunicativos.
El sociólogo francés Jean Baudillard, nos muestra que parte de la condición posmoderna de la sociedad radica en la concepción de la realidad y la verdad. Puesto que la interferencia constante causada por los medios de comunicación es la que causa una verdad, muy semejante al mito de la caverna platónica.
A través de estos filtros, la realidad y la verdad tiende a degradarse a espectáculo o a mensaje de consumo, es lo que mantiene a la sociedad en constante “simulacro”. — “El simulacro no es el que oculta la verdad. Es la verdad la que oculta que no hay verdad. El simulacro es verdadero”. Nos dice Jean Baudillard en su libro “La sociedad del simulacro”, y es claro ejemplo de cómo entre tanto filtro causado por las narrativas en el mundo posmoderno, se desvanece la distinción entre lo verídico y lo falso.
Emerge un dilema ético desde el poder de los medios de comunicación masiva, puesto que, entre la misma naturaleza de los mensajes, — mayormente ejercidas por los participantes capitalistas — es la introducción de una ética dentro de las narrativas. Estas degradaciones tienden al cliché, la cual hace que la distinción entre grupos de personas se generalice.
Una idea generalizada, motiva los sesgos cognitivos de la gente. Es importante mencionar que a pesar de que los medios de comunicación masiva no pretenden educar a la gente, sino informar, esta educación con falta de lineamientos específicos, se ve mermada por narrativas y mensajes que contienen sesgos que hacen cambios sociales profundos.
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La legislación o el consenso de la importancia y la responsabilidad social que existen dentro de los medios de comunicación, deben de ser propuestas por un bien global. “Los medios de comunicación reflejan la incertidumbre y el miedo, gran parte de las veces sacando provecho político y económico: es evidente la falta de reflexividad, comprensión y conciencia planetaria”. (Barroso Gómez, Num. 69, julio-agosto, 2009)
Es por eso que, ante mensajes alienados, el pensamiento crítico y la reflexividad utópica, nos ayudan a crear nuevos paradigmas ante la adversidad del status quo, asimismo nos ayudan a crear nuevas realidades que permitan la creación de nuevos paradigmas a través de la observación “out of the box”. Si esta intención no existe, simplemente estamos condenados a la incomprensión, la injusticia y a un imperialismo mediático que coarta nuestras libertades ideológicas.
A continuación te dejo una canción producto de las nuevas estéticas y que ejemplifica claramente parte del pensamiento del hombre posmodernista.
Barroso Gómez, J. (Num. 69, julio-agosto, 2009). Medios de comunicación y posmodernidad: Hacia un pensamiento ético, comunitario y planetario. Razón y palabra. Primera Revista Electrónica en América Latina Especializada en Comunicación., pp. 1-11.
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